sábado, 30 de abril de 2011

El charco

No sé cuanto tiempo hace que me metí de lleno en este charco, desconozco desde cuando llevo chapoteando dentro de este pequeño y mugriento lago…
Sé que un día quise saltarlo, recuerdo también como una parte de mí se moría por bañarse en él, como si se tratase del mayor de los océanos, como sí quizá al otro lado se encontrase el mar…
Y entonces te besé entre delirios febriles de una fiebre que me pesaba en los párpados.
Qué calentita está el agua, pensé, la suciedad se desvaneció volviéndose para mis ojos agua pura de cristalinas sinuosidades.
Te besé largo tiempo, tiempo perdido, recuperado o nuevo… no lo sé bien…
Salpiqué los alrededores sin pensar que estaba vaciando el charco con mi ímpetu y mi alegría.
Estaba dejando seco la maloliente balsa en la que me hallaba feliz y leve.
Te estaba besando, como si pudiera enamorarme, como si no fuera aquello un absurdo disparate.
Pero que bien me sentía en aquella laguna de peces y poetas abandonados, podía oír mi corazón por duplicado, dos latidos exaltados en un flotar bífido.
No sé cuanto tiempo hace que puse mi pie descalzo en este charco, desde que te besé y me besaste en ese tiroteo sin balas; desconozco desde cuando llevo en este humedal sin redención.
Sé que hoy quiero saltarlo.

1 comentario: