No siento que seas tú aquella imagen que yo tenía en mi cabeza, dibujada tímidamente a mano alzada en mi mente, una imagen ahora llena de tachones y manchas que la tinta (que la realidad) provoca.
Ha sido bonito, por qué no. ''El otoño duró lo que tarda en llegar el invierno'' y ahora el hielo lo cubre todo, por fin la nieve adormece ese paisaje idílico que maquillaba un vacío que me colmaba la piel.
Terminó por fin, y no es un hecho si no un saberme libre de esa hojarasca que anunciaba un incendio inminente, he estado apaciguando unas llamas que hoy son ya cenicienta escarcha.
Y como al fin de una carrera siento el desgaste de las suelas, del alma y una liberación que me llena el pecho de libertad, y siento ganas de respirar ''tan fuerte que se rompa el aire'' para sacar de mí el más mínimo humo de aquel incendio que no se proclamó.
Hoy lo he logrado.

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